Cupido cabrón 1 (Petronio y Lucrecia)

Cupido cabrón 1 (Petronio y Lucrecia)

Esta historia sucedió, podría contarles que fue una tarde de…

¡Pero no!
Les contaré que Petronio cierto día asistió a las fiestas del pueblo, esas fiestas donde actúan artistas de época, bailan las danzas regionales, sobre un templete, con maestro de ceremonias, que habla como perico para entretener al público, ese público que solo desea ver a los artistas pero que pasa la mayor parte del tiempo viendo y oyendo a este sujeto, experto en decir p…cosas sin sentido.

Pero no…

¿Ustedes creen en el amor a primera vista?
Pues de eso les voy a contar esta historia!

Cierta tarde, en el pueblo se celebraban las fiestas de su fundación, la plaza principal o zócalo, se encontraba abarrotada, la música por los alto parlantes (así les llamaban antes) se escuchaba al más alto volumen, sin destrozar los oídos de la gente, pues en aquel tiempo el poder de los aparatos de sonido no era mucho. En comparación de los actuales donde existen algunos que presumen de 2000 o 5000 watts de potencia, o quizá más.

Petronio, perdido entre los asistentes, solitario, observaba hacia donde todo el publico dirigía su mirada. Los danzantes sobre el estrado, ejecutaban sus bailes y los colores de los vestidos se elevaban al ritmo de la música. La atmósfera era de alegría, la fiesta estaba en su apogeo.

Por su estatura, Petronio, sobresalía del resto de la gente, alto fuerte, no mal parecido, siempre sucedía así para él. Lugares donde asistía, la gente volteaba a verle, no era común por su tamaño quizás.

En el tumulto, se sentía observado, inquieto y distraído.

De repente, un flechazo enviado por ese cupido cabrón, travieso, capaz de tejer las tramas más absurdas de la existencia de dos seres. Los ojos de Petronio coincidieron con los ojos de la más bella flor (a sus ojos) de entre la gente.

Las miradas sucedieron entre ellos, después ya no hubo más festejos, no más música, no más gente, no mas bailes y colores, el mundo se detuvo ante los dos, una burbuja brillante los cubrió, después solo hubo amor a primera vista.

¿Qué, no creen en ello?
¡Pues lean!

Las miradas, fueron dos brazos extendidos, como hilos entretejidos sin querer soltarse.
Ella, Lucrecia, joven de rostro brillante, de lindos ojos negros, de estatura…no muy alta. Lució su sonrisa.

En ese momento Petronio, ya estaba perdido, la flecha le atravesó el corazón, el cerebro y quedó para siempre…apendejado…no, enamorado.
Una sonrisa, llevó a otra.

La distancia que había entre los dos no era mucha, sin embargo, él se hallaba en la plaza entre el gentío y ella en el balcón principal del palacio municipal.
Los guardias apostados en la entrada de la escalinata le impedían el paso para lograr subir hasta el balcón y después tratar de llegar hasta la oficina del alcalde, sería imposible.

Fueron miradas en cascada, una tras otra, sonrisas, todo fue impecable, todo fue mágico.

La música fue disminuyendo su intensidad, los bailarines dejaron el escenario y de repente…

Lucrecia con sus pequeñas y hermosas manos hizo el ademán de despedirse, su mano izquierda se levanto ligeramente, sí, así como te imaginas, con su sonrisa tierna, sus dientes blancos, sus ojos brillantes negros, su cabello lacio, corto, negro y su piel apiñonada clara.

Petronio quedó de un palmo, petrificado, sus pensamientos eran un torbellino, levantó la mano, correspondió al adiós y su mirada quedó perdida en el vació. Como vacío quedó su cerebro por el flechazo cerebral que el cupido cabrón le había lanzado.

La historia no termina, por supuesto continúa.
Porque las historias de amor no terminan así como así, son cargadas de besos, drama, celos, inseguridades, frustraciones, odio y amor final.

Petronio y Lucrecia, habían sido enlazados por el destino y  una lección tremenda tendrían que aprender.

¿Que no crees en el amor a primera vista?
¡Allá tu!

Porque lo que te estoy contando, todo fue verídico. Solo que los nombres y algunas situaciones las tuve que cambiar para proteger la identidad de los actores reales que vivieron esta historia.

Sucedieron cosas tan terribles que, las vidas de otros también fueron afectadas.

Y pensar que solo fue un flechazo del cupido cabrón.

Continuará…

A.R.Barrios

Veracruz, Ver. 12 de junio del 2018

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