Robadores de sueños

ROBADORES DE SUEÑOS

El marido de mi madre
En el último tren se marchó
Con una peluquera
Veinte años menor
Y cuando exhiben esas risas
De instamatic en París
Derrotada en el sillón
Se marchita viendo falconcrest
Mi vieja, y piensa,

Quién me ha robado el mes de abril
Cómo pudo sucederme a mí
Quién me ha robado el mes de abril
Lo guardaba en el cajón
Donde guardo el corazón.

Canción: ¿Quién me ha robado el mes de abril?

Joaquín Sabina

¿Quién se robó mis sueños?

¿Quién me ha robado o metido la mano en mi cartera donde guardaba los sueños para cuando fuera mayor?

¿Quién se ha robado mi mes de abril, mayo…diciembre, enero, febrero, marzo?

¡Oh, robadores de sueños!

¿Recuerdas cuando joven cuantas cosas imaginabas, deseabas?

¿Cómo fue que perdiste el rumbo? ¿Cómo fue que aquello que más querías se fue, se olvidó, se perdió?

Desde que tengo memoria de pre anciano, he deseado hacer el camino de Santiago, como un reto personal de caminar 27 a 30 km. diarios y así también conseguir cerrar un poco mi boca que tantas estupideces dice y que en esa soledad me serviría para practicar el silencio. Penetrar en él, observando el camino, los bosque y el mar, los senderos, la nieve en la montaña (lo estoy imaginando) pero… eh, ¿Quién se llevó el sueño?

Ya con tantos años encima, las piernas no son iguales y las rodillas menos, trabajando descubrí que me duelen, y que cada día en mi afán de ingresar algo para mis gastos y deudas, me canso más, me duelen las rodillas más. Ahora tengo un leve cojeo.

Creo que las rodillas se robaron ya mi sueño, la imposibilidad de operar, de reconstruir, de regenerar, simplemente no existe.

En fin un sueño más que se va, diluido por mi edad, diluido por… ¡no lo sé!

Hoy mi amigo el médico, me dio una receta para dosificarme algo que se supone reconstruye el cartílago de las rodillas, sin saber, me dio un papel como empaque de mi sueño de hacer el Camino de Santiago, de tener nuevamente el sueño.

Así cada día, desde hace algunos años, mis oídos me pican, producto de una infección bacteriana rara y que no he podido controlar. Quise eliminarla, con antibióticos, con gárgaras, con carbonato, con ajo, con…pero no se eliminó y sigue conmigo. Tal vez sea mi compañera de viaje por un día después de mi muerte, si el cuerpo lo llevan a enterrar. Pero si me incineran entonces partirá conmigo y nunca más molestará a nadie más.

Esta infección, me ataca tan fuerte que ya mi oído izquierdo se ha perdido casi totalmente, escucho un 20% y cuando hay ruido simplemente no escucho nada de ese lado. El oído derecho digamos que está al 80%, sin embargo la tendencia es la misma.

La música es uno de mis rincones donde escondo mi vida, recargo mi espalda, veo el futuro, las notas me llevan de un lado al otro del universo. Esta discapacidad auditiva tarde o temprano se robará mi sueño de escuchar a Bach, a Mendelson, a mi padre, a Karunesh, Chicago o los Beatles.

Si eso fuera poco, el amplificador se quemó y desde hace ya más de tres meses, no he podido comprar otro.

¿Quién se ha robado este sueño?

¿Mis oídos cada vez más defectuosos?

¿La compañía de energía eléctrica que suministra una variación de corriente tan variable que quema mi equipo, quien se ha robado mi sueño?

Para mañana iré a un negocio de sonido, espero alcance y poder comprar un nuevo amplificador, que se adapte a las bocinas, imagino la música que pondré, el nivel del sonido que aún percibo, los graves impactando mi alma y los agudos elevando mis sueños, ¡gracias música!

O tal vez, digo tal vez, me he cansado de soñar, de buscar, de luchar, de intentar, de mantener y permanecer, cansancio de mente, cansancio del cuerpo, cansado de soñar en ti, cansado de soñar por mí, pasa un día, pasa otro, no hay diferencia para soñar.

¿Quién se ha robado mis sueños?

Cuando joven, recién graduado, pude comprar mi primer auto, ese que disfruté con mis amigos, pequeños viajes en tiempo y espacio, nos faltó ser atrevidos y experimentar más.

Pues bien, compré mi auto, un Renault, sin mayores dificultades, un gran enganche y pagos cómodos mensuales. Lo liquide en tiempo y forma el crédito. Hasta me di el lujo de comprar una camioneta pick up después de este, llamado “Pier”, de la misma forma, enganche, letras, pagos, etc.

Sin embargo, hoy día, 40 años después, deseo comprar una pick up, para trabajar, me esfuerzo diario, me enfoco, busco cliente, ahorro, sacrifico mis gustos caros, no gasto en nada que no necesite y no alcanzo a conservar lo suficiente para poder comprar la “troca”.

¿Qué sucede?

¿O el sueño es muy grande y mis alcances pequeños o se han robado mi sueño, estos robadores de sueños que cada día nos empobrecen más pero que afirman que es por nuestro bien?

Los sueños de infancia, de juventud, de adulto y de anciano, que no difieren mucho de los de cualquier ser humano. Los sueños que tendría que ser esclavo por el resto de mis días para poder pagar la “troca” nueva, me supone un esfuerzo doble del que hice cuando compré mi primer auto.

¡Oh, robadores de sueños! ¡Están tan confabulados que ya empiezo a creer que en realidad es por mi bien!

¡Pues no!

Ladrones absurdos de todo, grandes hijos de puta que piensan que nos pueden engañar.

Usan la TV para su propaganda diaria, los controles de identificaciones oficiales, la competencia de todo, fútbol, olimpiadas, cultura, siempre compitiendo para con ello, distraernos de lo importante.

De nuestros sueños de libertad, de compasión, de amor, de luna y estrellas, de mar, de playa, de música, interpretada por uno mismo, sin controles de acceso, ni venta de ofertas, de compartir, de comer juntos, de reír, de degustar un vino o un tequila, de hacer mermeladas y conservas de la abuela, de pan horneado en casa, donde no existe contribución marginal al estado de resultados.

Donde han quedado mis sueños, ladrones de sueños, ladrones bastardos, ladrones culeros, ladrones políticos, ladrones… ¡devuélvan nuestros sueños!

Cierta tarde charlaba sobre mis sueños con mi madre, de repente me espetó:

¡Tú hablas del rancho como si ya lo tuvieras!

Lo que me faltaba, una espía sicario de los robadores de sueños, sin sueldo, nadie le paga, pero se ha involucrado en querer robar sueños de otros, no se ha dado cuenta que vive convencida por estos ladrones de que no vale la pena luchar, de que es imposible lograr lo que uno sueña, ladrones de sueños convencedores de mi progenitora.

Penetran todas las capas, la familiar, la sentimental, la intelectual, todo lo tocan, todo lo pudren, todo lo quieren controlar. Sus campañas aplicables solo cuando ellos deciden, con sus días dedicados a algo: día de la madre, día del niño, día del maestro, día del sida, día del árbol, etc.

Solo falta que veamos absurdos como: día del dolor de muelas, día de la menstruación, día de la gallina pone huevos, día de andar en patines, día del mudo, del ciego y del sordo, día de la circuncisión, día de la vagino plastia, día de la violación,…

O, lucha contra la violencia familiar, contra el dengue, contra la pobreza, contra… y casi todas las luchas la llevamos perdidas. Todo lo que se hace contra algo está condenado al fracaso (Teresa de Calcuta)

¡Qué hueva!

“Fucking” robadores de sueños, no descansan, inventan de todo, marean a la gente, la turbulencia es su herramienta y por ello debemos unirnos, buscar remansos de paz, desconectarse del mundo ruidoso, meditar, desapegarse de todo, en especial del ego.

Entonces verán, robadores de sueños, verán que habrán perdido todo.

Nunca podrán con nosotros los soñadores.
Les tengo la sorpresa final, porque mis sueños son grandiosos y son sagrados. Mis sueños siempre los alcanzaré.

A.R. Barrios

Veracruz, Ver. Enero del 2017

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