Los dueños del color

Conozco poco de esta maravillosa tierra. Infranqueable e indomable.guelaguetza
Se dice, que los conquistadores jamás pudieron domarlos. Su casta rebelde les viene de vencer a la adversidad.
Llevo camino adentro y descubro la zona alta de Tuxtepec. Su río ancho de aguas claras donde la gente llega a refrescarse del sol en el verano, su bosque de arboles, de cedros, de framboyanes y en el trayecto un buen lechón a la cubana en este intercambio cultural de gente que va y viene, cruce de caminos del sureste.


Continuo el viaje y descubro Mitla. misterioso donde el silencio rebota en las cuatro caras donde habitan los dioses y los jugadores de pelota. Me siento como mi amigo Carlos en su viaje y con buenos tragos de mezcal nos sentamos a conversar con los ecos que aquí habitan.


Viajo más adentro de esta tierra y el árbol centenario, árbol de tule, saluda a los curiosos y cobija con su sombra a cientos aún. Gente que baja de autobuses, con ropas coloridas.Los bordados, tejidos, cintos de cuero, sus manos, ágiles, le imprimen color.
Me lleno de alegría al ver como en san Bartolo Coyotepec, el barro toma su forma, cambia de color, verde cromado o negro.

¡Si que tienen magia nuestros hermanos oaxaqueños!


Un poco empinado el camino y la explanada se abre a mi imaginación.

Aquí me hallo a Monte Alban.

 A la izquierda el juego de pelota, que a golpes de cadera determinaban la muerte del ganador. Se extiende como pista de aterrizaje para naves espaciales que bajan para contemplar la antigua antequera, ahora cosmopolita. Inglés,  alemán, otomí, italiano, zapoteco, español. Esta moderna y antigua ciudad babel. Tus ojos no paran de mirar tanto esplendor.


¡Y ni digas de sabores!
Ahí te sirven mejor que a los romanos en sus bacanales.Queso de hebra, chorizo negro y rojo, tlayudas, puerco en todas sus expresiones, tamales y mole, no es un menú a la vista.

¡!Es una interminable cantidad de alimentos que depende del numero de comensales!

Lo que se hace necesario es un estomago mayor.


Su amorío con el mar viene de tanta curva. Como mujer le debes conquistar. Un buen pescado a las brasas y su pisca de sal con jugo de limón. A la luz de una fogata. Los cuerpos que bailan, Zipolite que se ríe, siempre tiene sus playas abiertas para que muestres tus vergüenzas.

Playas calientes para gente cálida.


En la primera semana del año su fiesta en la montaña todo a base de tepache.

¡Venga!¡pásele! La invitación es para todos.

¿Su vaso está vacío?¡Llenárselo! Ordenan.

Cuando llega la noche el baile es obligatorio, único requisito del pueblo para departir.
Así recorrer sus calles curvadas y curveante.
No soy bailarín pero los lunes del cerro me atraparon. Aquí me quedo, de aquí soy.

 Una piña pasa sobre mi cabeza, un regalo de cuero y un objeto cae en mi regazo. Así regala su abundancia esta tierra llena de música, color, amor y baile.

Qué haces ahí?

¡Vamos para Oaxaca!¡Vamos con los dueños del color!

Continuará. ..¡a huevo!

A. Rafael Barrios 

Veracruz, Ver.Junio del 2017

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