La escuela

La escuela: días de responsabilidad

_ ¡Levántate!

¡Báñate!

Es tu primer día de escuela, ¡debes llegar temprano!

_No entiendo la prisa, vivíamos a dos calles de la escuela.

Solo el primer día me llevaron de la mano, ¿los demás?

_ ¡Tú puedes ir solo, chamaco papayon!

¡Cuidado y te ensucias, mira que me canso lavando la ropa!

_No entendía tantas quejas.

Al fondo del edificio, en la planta baja, en una parte oscura de la escuela, ahí quedaba el salón de clases, primer día, primera experiencia con un maestro, con la enseñanza y este inquieto niño, que no sabia de orden, más que a golpes.

Era grande su inocencia, no aprendía de los golpes, pensaba que estos eran solo porque la madre se desesperaba o bien porque no lo quería. Por lo tanto sus juegos, desatenciones y travesuras continuaban.

Ahí conocí a mis amigos, lejos de casa, tres o cuatro calles, eran del extranjero, no eran de mi cuadra. Eliseo, con su casa grande llena de árboles de mango y muchas palomas, consentidas de su abuela.

El amor de su madre, blanca ella y cariñosa, sustituyo a veces el amor de la mía. Recuerdo cuando me dijo.

_ ¡Fayin, usa limón después de que te bañes!

_Quizá olía a rayos y fue la forma más delicada de insinuarme que me bañara.

Pero que me iba a preocupar el baño, yo solo deseaba jugar, treparse a los árboles, ahí Lidia, la madre, no podía golpearme.

Pero como no iba a oler mal, sudaba, corría, jugaba, brincaba, descubría, investigaba, buscaba, nada me detenía, y el mundo es pequeño y el Universo se regocijaba.

Recuerdo a algunos de ellos, compartí espacio y tiempo con Gagarin, El Toro, Santana, ellos eran los malosos del salón, también con Galván, Martín, el chino Lee, Licona, Los cuates Lenin y Rafael, Autran con quien sostuve madrazos y me parece no lo ha olvidado, ¿quien sabe por qué? Tobon, el Chemita colega de golpes y trompadas.

¿Qué puedo saber si solo eso recibía en casa?

No me explico aun, por que el Profesor Chichipa, siempre quería hablar con mi mama, después de un pleito con Autran.

¿Le puedo decir a mi papá? Preguntaba.

_ ¡No, que venga tu mamá! Respondía.

_ ¿Estaría tan buena mi mama?

Aun con ello, la inocencia permanecía.

Las tareas por la tarde en casa de Cheo o de Galván y mas con mi mejor amigo Martín, el cuchi cuchi, pequeño, inteligente y también con problemas de los cuales nunca me percate.

No recuerdo que en casa me apremiaran con la primaria, lo estudios elementales, hacia las tareas rápido, no se si bien o mal, pero las hacia, para salir disparado a jugar y continuar creciendo con las travesuras a la mano.

Los maestros que de nombre les recuerdo, sin defectos, no virtudes, contribuyendo a la formación de todos esos niños, que ni son de su familia. Almeida, Moisés, Mario Díaz, Chichipa, Aurelio, Ruiz, excelentes maestros, dieron mas de lo que recibieron.

_ ¡Hey, Chino Orea, vamos a pelarnos del salón a pescar!

_ ¿Por dónde nos escapamos?

_ ¡Por la ventana!

_ ¿Quién más va con nosotros? (Ya sabes que siempre debe haber mas cómplices para irse de pinta)

_Va Martín y Morales. Pero no invites a Licona.

_Así transcurrían los días para crecer y hacerse responsables. Empezar a cargar con cosas serias para olvidar la inocencia.

No hay mucho que decir dentro de la escuela, algunos con mayor o menor inocencia, enfrentaban la vida. Gagarin vendía periódicos por la tarde, vivía cerca de los cuates Lenin y Rafael.

Hoy día son los solterones de mi generación.

Algunos la vida, no les dio tanto como a mi, su inocencia les fue quitada en aras de quien sabe qué, el Toro al igual  que Santana, la vida les dio diferentes monedas para cambiar por nada.

Que espacio tan bello, los rostros de la niñas cuando ya tienes 12 años, hay algo que te impulsa a pensar cual es mas bella o cual te gusta a ti.

¿Recuerdas a Vicky, Luisa, Guadalupe o Mari?

¿O a la compañera de tu hermana?

¿Tu vecina, esa de ojos verdes que te robaba el aliento y hacia que te temblaran las piernas y experimentaras subidas hormonales cuando te miraba o daba la mano?

¿Alguien tuvo sus experiencias de amor, enamorado del amor?

¿O tuvo que decir, que no hay verdad más verdadera, que la que dice un enamorado en el momento de enamorar?

¡Vacío está si no recuerda eso!

Los concurso con el salón de las niñas, de la profesora Eva, muy exigente, igual que el profesor Ruiz, eran de antología, pero también de pena pues si te preguntaban y no sabias la respuesta, quedabas quizá, en vergüenza ante la niña que te gustaba.

Ahora paso frente a la escuela, ahí se encuentra erguida, su edifico viejo, sin mantenimiento, vetusto, años de conocimiento, su bóveda panzona enorme como de iglesia,

Entrar tan solo impone, dos escaleras que se abren a los lados y un barandal al centro desde donde los más grandes, de quinto o sexto grado, observan a las niñas pasar en un nuevo ciclo de vida y de enseñanza.

Las paredes que no dicen nada y en su silencio rebotan los gritos de mas de cincuenta años, su patio emite el eco de chiquillos correr, de balones rebotar, del fútbol o del básquet, escuela mixta.

Los baños rebosados de su uso, poco mantenimiento y anécdotas de travesuras hechas en el tiempo dentro del baño.

Crecí en la escuela, se me olvido Bertha, pero llego….

Los nombres no me acuerdo.

Entrega de diplomas y certificados de aprobado para unos y  reprobado para otros, no fui un buen alumno, mas bien siempre me anduvieron pisando los talones los del fondo, aquellos que catalogaban como burros, sin serlo.

Quizá debíamos entenderlos como desposeídos de la vida, quizá no tenían padres, quizá no tenían un hogar, su felicidad estaba en la balanza, quizá, quizá, quizá…

¿Ahora que vas a estudiar, adonde te vas a ir?

¿A la prepa o al Tecno?

No había mucho que escoger, recuerdo la fila de la prepa, enorme, todos deseaban estudiar ahí, escuela de 100 años, ilustre le llaman, recogió a Díaz Mirón, Esteban Morales, y otros. Muchos de mis compañeros y amigos ahí se fueron, hoy son abogados, doctores, administradores, empresarios.

En la fila del Tec, solo había uno, era yo.

No se por que, pero siempre quise ser Ingeniero, no sabia de cual, pero ingeniero al fin. Y el Tec era lo más cercano que existía.

Continuará…

A.R.Barrios

 

Veracruz, Ver. Año 1966

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