El pianista y los amantes

Sentado frente al piano, este joven ejecutor dió inició la presión sobre las teclas y los sentimientos afloraron. Uno a uno, en mi cerebro las notas se expresaban en letras y situaciones. 


La parte suave me sugería ternura, reflexión ante lo inevitable, los besos suaves de dos amantes que se despiden, las manos que sostienen pero que tienen de soltarse, todo tibio y todo estrujado. Palpitar del corazón sosegado o tal vez, resignado.


De repente, el golpe sobre las teclas suena grave, suena definitivo, sin cortapisas, la pasión emerge y los brazos se extienden, los amantes se encuentran y como choque de gigantes la fuerza es recíproca, nada los podrá separar, ven que ya no te irás. ¡No lo voy a permitir!


Poco a poco, la melodía discurre entre la melancolía y la desgracia de perderse, poco a poco llega a su fin. El ejecutor se prepara para el final y los amantes aguardan el último beso, se miran con ojos de: 


¡No me dejes te lo imploro!


Pero la última tecla suena, el final de los amantes podrá espera, la nota no lo hará. 


Quizá, en la próxima ejecución, la misma pieza logre abrir un portal, donde se encuentren nuevamente, como aquella vez cuando la pieza musical se tocó por primera vez.


A.R. Barrios

Veracruz, Ver. Julio del 2017

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