Año 2043 Ek Balam (4)

“Al final del último Katún habrá un tiempo en que estarán sumidos en la oscuridad y luego vendrán los hombres del Sol trayendo la señal futura. Despertará la tierra por el Norte y el poniente, el Itzá despertará”

Chilam Balam de Chumayel

4

Jugando los Dioses Mayas, donde no transcurre el tiempo, en su campo favorito, lleno de estrellas y neutralidad, decidieron un día regresar a la tierra, para ello enviaron a un emisario, Acat, ese Dios encargado de entrar en el vientre de la mujer para vigilar el proceso de crecimiento de los bebés cuando quedan embarazadas.

Sabían lo que estaba ocurriendo en algún lugar de la península de Yucatán, le pidieron que bajara y viera a unos enamorados que estaban a punto de engendrar un ser de amor y para que fuera perfecto, debía entrar en el vientre de ella, Zazil Ha.

¡Esa es su misión!

Zazil Ha, era una hermosa joven Maya mestiza, de estatura regular, más alta de lo normal en estas tierras donde la gente es pequeña de altura pero gigante en su creatividad, ingenio, espíritu, quizá un metro setenta, labios carnosos, ojos grandes y bellos, negros, de origen, grandes pestañas, rizadas hacia el cielo, manos grandes y suaves, largas piernas y pies alados, dedos perfectos, ligera, de sentimientos nobles, compartida, amorosa con la gente, siempre buscando dar y comprender a los más necesitados, su piel morena brillante, bronceada por el sol de esta tierra. Resuelta líder de su pueblo, fácil de palabra y luchadora social.

Chakan, hermoso espécimen del genero humano, alto de un metro ochenta, brazos fuertes, correosos, manos grandes, trabajadoras, inteligente y audaz, analítico, soñados, bondadoso y entregado a su misión de darse a los demás, ojos claros, marrones, grandes como platos, tímido en ocasiones pero valeroso cuando es requerido, su deseo es formar comunidades independientes y que produzcan sus alimentos sin depender de los grandes centros de distribución.

Al llegar, ahí en la tierra de muchos árboles, encontró a Zazil Ha y a Chakan haciendo lo que los terrenales llaman, el amor, los encontró tan ensimismados que no notaron su presencia, después de todo los humanos no pueden ver a los Dioses, aprovechando su descuido participó de esta entrega amorosa y decidió entrar en el vientre de ella, para proporcionar la luz al ser que estaría por crearse.

Acat, Dios del vientre que espera, así acompañará los meses de la gestación del iluminado, del elegido de los Dioses sin iniciación, será hijo ahora de los Dioses Mayas, encargado del regreso del pueblo y de la grandeza del Itzá.

¡Y el Itza despertará!

Zazil Ha, entregó su ser este día a su amor Chakan, eran complemento uno del otro, los suspiros se sucedieron en plena y abierta entrega, con las piernas y brazos entrelazados, las manos buscando aliento y los besos bebiendo ganas, fue pensado sin instintos, sólo el uno en otro, no había temor, no había recelo, sólo caricias de él y caricias de ella.

¡Para qué contar más!

La noche cayó, el calor del Caribe les cubrió, la noche era bella y el cinturón de Orión les señaló donde habría de nacer, él también quería participar.

Los Dioses al ver tan divina unión, decidieron también darles el privilegio de sobrevivir, el último Katun estaba por terminar y la especie humana corría peligro y ellos serán portadores de la luz y la verdad.

Este día desde la luz central de la galaxia, Hunab Ku, llegó, enviada al nuevo ser.

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